La digitalización se acelera con el coronavirus: guía actualizada para transformarse

La crisis del coronavirus ha pillado a muchas empresas en mitad de sus procesos de transformación digital y a otras de sorpresa. Ya no hay tiempo que perder y la situación actual exige medidas digitales. Esta es la hoja de ruta de la digitalización en la nueva normalidad para las empresas.

Hace años que la transformación digital es una asignatura “obligatoria” para las empresas. Algunas aprueban con nota, muchas pasan por los pelos, otras la dejan eternamente para septiembre. La pandemia del coronavirus ha acelerado el plan de estudios: nuestra forzada desconexión física ha puesto de manifiesto que lo digital es una solución válida y útil, no solo de cara a los clientes, sino también para los procesos de la propia empresa.

Ahora, la transformación digital ya no es una opción o un recurso para mantener el pulso del mercado y las compañías de diferentes sectores deben diseñar su hoja de ruta definitiva para la transformación digital post-COVID-19.

El empujón forzoso del coronavirus

En una viñeta aparecen cuatro personas en una habitación. Una de ellas dice: “La transformación digital no es tan urgente, no nos va a golpear tan rápido”. Por el lateral del edificio se ve volar hacia ellos una gran bola de acero en la que hay escrito “COVID-19”. Esta ilustración representa perfectamente lo que ha sucedido en los últimos meses, según Carlos Lau, cofundador y CEO de la startup KURIOS, que prepara a las empresas para la era digital, participó en el InnovaHome Festival organizado por BBVA Open Innovation y repetirá el próximo 11 de junio para profundizar en cómo abordar esa transformación digital.

“La pandemia ha pulsado el clic definitivo: la digitalización es obligatoria, y el momento es ahora”, explica Lau. Antes del coronavirus también era el momento, pero no todas las empresas lo vieron. Entre los sectores más adelantados han estado siempre las industrias “más ligadas al usuario final”, indica Lau, que explica: “Los bancos con las ‘fintech’, el sector del ‘retail’ y las grandes empresas de tecnología de la información”.

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Según el experto, hay otros sectores que se quedaron algo más atrás, especialmente los más industrializados: minería, industria pesada, petróleo, gas, construcción. El ‘Estudio sobre el Estado de Digitalización de las Empresas españolas 2019’ del Observatorio Vodafone de la Empresa también deja atrás otros como la educación y la sanidad. “El coronavirus fuerza que todos ellos por igual tengan que digitalizarse, el sentido de urgencia es más elevado que nunca”, indica el CEO de KURIOS.

Dónde estábamos y hacia dónde vamos

Dentro de ese sentido de urgencia, antes del coronavirus las empresas españolas ya eran muy conscientes de la necesidad de transformarse. La preocupación por la digitalización era de un 6,8 sobre 10 en las pymes y un 7,3 en las grandes empresas, según el mismo estudio del Observatorio Vodafone de la Empresa. Esta preocupación aumenta a medida que la empresa tiene mayor número de empleados.

Aunque ya casi no había empresas que no fueran conscientes de la importancia de la digitalización, si quedaba alguna “con el coronavirus han desaparecido definitivamente”, indica Lau.

Adaptarse digitalmente al cliente post-COVID

Durante estos meses de confinamiento, el comportamiento de los consumidores ya ha revelado lo que viene: el consumo digital se disparará y las empresas y sus modelos operativos se tendrán que adaptar a esta nueva situación, asegura el informe ‘RESTART: 10 Tendencias Post-COVID-19’ de Opinno. Lo harán apoyándose en la automatización masiva (tanto de manera física, con robótica, como con la componente digital, con inteligencia artificial) y por eso será imperativo eliminar definitivamente la fricción de la tecnología.

Por ejemplo, “hemos visto empresas que apuestan por canales digitales y ‘marketplaces’ para compensar las caídas de ventas en medios físicos”, indica Lau. Esto conlleva que en el día a día, los propios trabajadores también tengan que implementar capacidades nuevas. Es decir, el reto de la transformación digital se presenta en dos direcciones: hacia el consumidor y hacia el propio trabajador.

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La transformación digital interna de la empresa

Acelerar la cultura digital puede permitir a las empresas ser competentes en la situación actual, aunque para ello hace falta formación. “Muchas empresas apuestan por la capacitación y el entrenamiento para que sus colaboradores puedan contribuir en entornos digitales y cambiantes”, indica el CEO de KURIOS. Un ejemplo de ello es el programa de desarrollo de talento y cultura digital Ninja, de BBVA, que facilita que cualquier empleado pueda adquirir conocimientos tecnológicos y adoptar una cultura de aprendizaje continuo gracias a la gamificación. Con él ya se han formado más de 9.000 empleados del banco en ámbitos como el ‘machine learning’ o el diseño de experiencia.

Definitivamente hay que aprender y adaptarse continuamente a los nuevos escenarios digitales, porque rutinas como el teletrabajo también van a establecerse como parte de la nueva normalidad. Según la encuesta de IDC Research España ‘Impacto del COVID-19 en el mercado TI de España’, las medidas adoptadas por las empresas sobre ‘smart work’ son vistas como beneficiosas por la mitad de las empresas y han venido para quedarse.

Si hablamos de tecnologías, el ‘Digital Transformation Scoreboard’ de la Comisión Europea identifica nueve tecnologías esenciales para la transformación digital empresarial: impresión 3D; ‘big data’ y analítica de datos; servicios móviles; ciberseguridad; ‘cloud computing’; redes sociales; internet de las cosas; robótica y automatización e inteligencia artificial.

La hoja de ruta para la digitalización post-COVID

Con todo este enjambre de factores, una compañía puede preguntarse algo más práctico: ¿qué actitudes y habilidades debe tener una empresa en pleno 2020 para transformarse digitalmente?

Consciente de que hay que adaptarlo a cada sector y situación particular, Carlos Lau lanza una guía sencilla con cuatro valores clave que pueden guiar esa digitalización:

  • Obsesión por el cliente: “Especialmente en las empresas que trabajan directamente con un consumidor final, hay que pensar y construir todo pensando en él. Cuando surgen dudas o hay situaciones confusas, ponemos al cliente en el centro de todo y respondemos a la pregunta, ¿qué quiere realmente él?”.
  • La agilidad por bandera: “Debemos tener el ‘agile’ como valor y filosofía, ser incrementales, adaptables e iterativos, para amoldar las versiones de nuestros productos y soluciones según el ‘feedback’ de los clientes”.
  • Experimentación constante: “Hacer muchos experimentos por semana te permite saber de forma muy rápida qué funciona y qué no, para poder descartar y saber qué quiere el cliente”.

Ser ‘data driven’: “Tienes que utilizar todos los datos que tienes alrededor. No es solo poseerlos, es entrenar tus algoritmos con ellos y hacerlos útiles”.

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La innovación abierta también es clave, recuerda el experto: “Es otro mecanismo de transformación digital. No solo tienes que construir internamente; colaborar con ‘startups’ también es digitalización”.

Una de las pocas certezas en estos tiempos es que el cambio es lo único constante. Para Lau, “no deberían pasar más de tres meses sin que adquiramos un conocimiento nuevo porque lo más importante para una compañía es la capacidad de aprender y adaptarse”.

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